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Viaje
ao Norte de Austrália |
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Dia
02
Sunshine Coast
hasta Boyne Island – 482 km
Nos
despertamos a las 4:00 da la mañana
batiendo los dientes de frío. Encendí la luz
del auto y miré el termómetro. El dicho
temblaba tanto, que la aguja oscilaba entre los
6 y 8 grados. Hallé imposible para esa latitud,
pues aún en el invierno la temperatura mínima
debería estar por encima de 12 grados. Trajimos
una manta fina, porque estamos yendo hacia
una zona tropical. La manta estaba abajo de la cama
y tendríamos que salir de la Van para cogerlo.
Ni pensar. Conecté el motor y el calefactor del
coche para ver se mejoraba la situación. Como
ya estábamos despertados y con el motor
conectado, no haría la menor diferencia
enganchar una marcha y seguir adelante. Fue lo
que hicimos, y a las 4: 30, aún oscuro, estábamos
entrando en la Bruce Highway, que es el nombre
que la carretera gana desde la Sunshine Coast
hasta Port Douglas en el Norte de Australia.
Normalmente nunca viajamos a la noche, porque la
cantidad de Canguros saltando en la carretera es
grande. Atropellar uno puede botar
el auto y pasajeros en el hospital.
Curiosamente no habían muchos, y los pocos que
venimos usaban abrigos de piel de carnero y
media en la cola. Ese tramo cuenta con una
excelente señalización de pista, y con el faro
alto parecía que estábamos frente a un tela de
video-game.
Antes
de la ciudad de Gympie
la cosa se quedó fea. Una neblina salió de las
sombras y no daba para entrever un palmo
delante de la nariz. Vi varios autos parando, y
hice el mismo. Un auto que venía atrás, no
percibió que todo mundo estaba parado y frenou
fuerte. Me contraje esperando la batida pero él
paró a tiempo. Todos esperaron pacientemente, y
10 minutos después la nube sombría se desipó.
Todos empezaran a andar, inicialmente despacio,
pero a los pocos aumentando la velocidad hasta
llegar a los 100 Km/h, ya sin niebla ninguno.
Después de Gympie, la carretera continúa buena
pero no hay nada de
interesante para verse por unos 200 Km hasta la
ciudad de Maryborough. Esa ciudad es uno de los
puntos de acceso para la bahía de Hervey, donde
todos los años muchas ballenas vienen a hacer
fuc fuc sin condón para procrear. Existen
varios tours de barco para ver las ballenas. Decidimos continuar viaje, pues ya
conocemos muy bien toda esa región. Por ese
mismo motivo, también dejamos la ciudad de
Bundaberg para tras.
Ya
era casi mediodía
y estábamos en el municipio de Mirian Valle,
entrada para la fabulosa playa de 1770. Nosotros
estuvimos en esa playa varias veces y resolvemos
dejarla para pernoctar en la vuelta. Con
velocidad límite de 50 Km/h en el área urbana
de Mirian Valle, resolvemos parar en un comedor
que anunciaba bien grande “ The best Meat Pie
in Australia”. Esas empanadas de carne son las
preferidas de los Australianos y la carta de
ese comedor contenía muchas variedades, como
gallina, carne picada, carne asada, camarón, y
mucho más. Escogí a de carne asada y
Celia a de camarón. Ambas estaban deliciosas y
combinadas con jugo de manzana, sentimos
inmediatamente que el viaje de ahora en adelante
sería turbinada. Dimos un tiempo en la ciudad
caminando para ver los escaparates y al mismo
tiempo estirar las piernas, pero la ciudad acabó
muy antes de la digestión. Aprovechamos para
llenar el tanque por la segunda vez (la primera
fue cuando salimos), y eso quería decir que ya
rodamos unos 500 km.
No
sé porque,
pero nunca tuve curiosidad de conocer la ciudad
de Gladstone. En el viaje que hicimos hace 7 años
atrás, pasamos directo tanto en la ida como en
la vuelta, y de esa vez no tenía perdón. Ya
estaba quedándose cansado de manejar, y mirando
el mapa, vi que aún faltaban 130 km para
Gladstone. Al mismo tiempo, percibí que habían
dos ciudades pequeñas inmediatamente antes,
ambas a la riba mar. Nunca había escuchado
nadie hablar de Tannun Sands y Boyne
Island, y
por eso se quedó decidido que sería allá que
iríamos pernoctar. Antes de salir de la Bruce
Highway, Celia me dijo que había escuchado un
pajarito hablar que la ciudad de Calliope era
considerada histórica y era muy bonita, con
construcciones Victorianas y arquitectura
bastante preservada. Resolvemos dar una tirante
de 25 km hasta la ciudad. Cuando llegamos, no
venimos nada, por el contrario, hallé la ciudad
sin atractivos la no ser un hotel. Continuamos
un poco más y llegamos en una pequeña
villa con unas 20 casas bien rústicas, alem de
un granero y una carpintería. La pequeña villa
fue enteramente preservada desde el inicio de la
colonización, y entendemos el valor histórico,
pero, realmente no tenía nada que nos tenga llamado la atención. Decepcionados e insultando
el pajarito de mentiroso, cogemos la carretera
de vuelta para Tannun Sands. En la venida había
visto una 4 x 4 gris escondido en lo mato. Ya
sabiendo que era la policía operando un radar,
pasamos con el puntero encima de los 80km/h, la
máxima permitida en el tramo.
Llegamos
en Tannun Sands
alrededor de las dos de la tarde. La ciudad es
pequeña y interesante, llena de casas nuevas
siendo construidas, una señal de que está
creciendo. Continuamos en la calle principal
hasta que lleguemos en un mirante, donde se podía
ver la playa y un parque a la riba mar. Por
primera vez tuve certeza que el viaje había
comenzado, pues el mar parecía ser un lago, a
causa de la protección de la Gran Barrera de
Corales. La Barrera segura todas las ondas en
alto mar, y hace toda esa región un paraíso
para barcos de todos los tipos y tamaños. En la
vigía había también una rosa de los vientos
en bronce, con las indicaciones del Norte
verdadero y magnético. Aproveché el hallazgo
para cotejar nuestra brújula de bordo.
Enseguida, descendemos una pequeña escalera que
da acceso al parque y la playa. La primera cosa
que hice fue quitar la camisa y dar uno buceo.
Nos quedamos flotando en aquellas aguas tibias
hasta relajar. En el horizonte, una fila de navíos
aguardaba para arribar, pues Gladstone es uno de
las mayores exportadoras de minerales de
Australia. Contamos 23 navios.
De
Tannun Sands fuimos
para Boyne Island, que realmente es una isla,
conectada tanto para Tannun y para Gladstone por dos
puentes. No teníamos mapa de esa ciudad, y
después de buscar un centro de informaciones
turísticas sin éxito, resolvemos preguntar
donde se quedaba el Caravan Park. El problema es
que no tenía alma viva en la calle para
preguntar, y cuando parábamos en una señal, sólo
llegaba un otro auto en la hora que el
dicho de la señal abría. Nos perdemos unas
dos veces rodando en círculos, hasta que vi una
tienda de bebidas y paramos para pedir
informaciones. El sujeto tenía me explicado dos
veces y yo aún no entendía nada. El acento era
muy fuerte. Sólo me acuerdo de entender
"Turn left and right" de resto nada más. El magnánimo parecía no entender que no
éramos locales y daba puntos de referencia del
tipo, “Carnicería del Jeff”. Bueno pero, yo
no
conozco el Jeff, mucho menos sé donde se queda
el carnicería de él. Como puedo entrar a la
izquierda allá? De cualquier forma agradecí, y
compré un "block" de cerveza, o sea,
una caja con 30 latas que costó A$ 35,
mientras en la Gold Coast suelo pago A$ 29.
Creo que la no información prestada costó 6
dólares más caro, pero la verdad es que el
precio de gasolina y muchas otras cosas son
más caros en norte y en regiones rurales de
Australia..
Finalmente
después de preguntar otras dos veces, llegamos
al dicho Caravan Park. Vino una persona magra
alta,
con cara de hacendado.. Yo tampoco
entendia nada de que él hablaba, y creí que
tendría que acostumbrarme con aquel acento que
parecía más de Vanuatu que de Australia. Por
lo menos él percibió el punto de interrogación
en nuestra cabecilla, y pasó a hablar pausado.
Me quedé impresionado con la bondad del sujeto.
Él nos llevó hasta el local que iríamos a
quedarse, nos ayudó a conectar el hilo de energía
en la toma, nos mostró la cocina, como
conectaba el gas, la cafetera, la barbacoa y ya
iba darme una clase sobre el funcionamiento del
horno microondas, cuando yo dijo en un tono que yo
necesitaba ir a lo baño urgentemente. Ahhhh. Al
volver, vi de lejos que la Van estaba
completamente fuera de nivel y cambié ella de
posicion sino iríamos a dormir de cabeza para
bajo. Satisfecho, abrí una cerveza y fui dar
una vuelta en el Caravan Park.
El
folleto del Caravan Park
decía que ellos tenían una rampa para lanzar
barcos, y fui allá conferir. La rampa daba para
un río, y la marea estaba baja, dejando a muestra solamente un lodo rojizo. Yo quería
probar nuestro bote inflable en el día siguiente,
pero con aquel lodo, la cagada iría ser
general. En eso llegó un sujeto con una vara de
pescar, e inmediatamente habló de la manera
Australiana con una bella "G’day".
Yo respondí con el clássico “How is it
going?”. Conversamos un poco mientras él
preparaba lo material, y él me dijo que estaba
participando de un campeonato de pesca y había
quitado el primer lugar. Creí que era
conversación de pescador, pero el hecho fue que
en menos de dos minutos él ya había pescado un
buen pez, y enseguida otro, y
otro, y otro. Me quedé curioso sobre que cebo
él usaba, y él me dio una clase completa, no sólo
sobre cebos, pero también sobre la forma
correcta de prender el anzuelo. Otra cosa que me
llamó atención era que él conseguía jugar la
línea atrás de una piedra con precisión.
Cuando pregunté si el anzuelo no iría a
prender en la piedra, él respondió que un
anzuelo cuesta menos de 10 centavos y los peces
unos Aa$ 15 cada. En 20 minutos él había cojo
5 peces y perdido 3 anzuelos. Eso es lo que se
puede llamar de excelente razón coste/beneficio.
A
Celia ya había tomado banho
y yo fui tomar el mío. En la vuelta, ella
estaba conversando con unos vecinos del Caravan
Park y me junté a ellos. Cuando oscureció,
cocinamos un Gnocci con salsa de tomate bien
Italiano, que se quedó delicioso. La cena se
cayó muto bien para ese largo día y a las 8
de la noche ya estavamos entregues a los brazos
de morfeu...
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Conversas
con los vecinos en lo Caravan Park
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