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Viaje
al Norte de Australia |
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Dia
03
Boyne
Island hasta Clairview – 450 km
Nos
depertamos a las 5 de la mañana
y el cielo estaba estrellado y con las
primeras luces del día. La temperatura estaba
acerca de los 9 grados y era realmente muy
difícil creer que estaba tan frío
prácticamente en los trópicos. De cualquier
forma la noche fue mejor, porque además de la
manta teníamos en los precavido con una
cubierta extra y colocado ropas más
calientes. Descubrimos que
en la noche pasada olvidamos de comprar leche,
pan y huevos para el desayuno, pero teníamos
queso, jamón y galletas, que fueron
debidamente comidos junto con café puro.
Preparamos la Van para salir y alrededor de
las 7:00 estaba todo pronto. Paseamos un poco
por Boyne Island y volvemos hasta Tannun Sands
para sacar algunas fotos. En la vuelta,
paramos en una gasolinera donde tenía un
pequeño supermercado y compramos comida para
unos dos días. Seguimos entonces para
Gladstone en una carretera inicialmente buena,
pero que después se quedó bastante estrecha
con muchos vehículos nerviosos, pues era la
hora del "Rush" matinal, y las
personas corrían para el trabajo como alegres
ratitos. Nos acordamos que en Australia existe
una jerga para definir a correría por grana,
llamada de "Rat Race", o sea,
carrera de ratones, y peor es que parecía.
Llegamos
en Gladstone
temprano por volta de 8:30 de la mañana y el
centro de informaciones turísticas aún
estaba cerrado. Decidimos dar una vuelta a pie
para hacer hora, pero no venimos nada que nos
llamara la atención. Había una montaña de
minerales bien alta cerca del puerto, y una
industria soltando un humo bien poluidora. La
ciudad parecía parte de un suburbio de
cualquier ciudad de Australia, y no notamos
cualquier construcción que se destacara por
una arquitectura más arrojada. De posesión
de un mapa, salimos en auto para explorar
otras partes de la ciudad. El centro es
constituido por calles paralelas con el puerto
en el frente y la calle principal es bonita, con edificios de 2 pisos pintados
en colores alegres y con árboles en el
frente. Del centro fuimos al puerto, donde
varios navíos de gran porte estaban atracados
cargando mineral. Sacamos algunas fotos y
descubrimos que ya no había nada para hacer
en Gladstone, por lo menos como turistas. Como
aún era temprano, optamos por continuar viaje
y talvez volver en otra oportunidad desde de
que nos paguen dos mijones de dólares o más.
Cogemos
la carretera de
salida
Norte en vez de retomar para Bruce Highway,
decisión esa que nos haría economizar unos
40 kilómetros. Esa parte Norte de Gladstone
es fea, prácticamente sólo con industrias de
maquinarias pesadas de exportación de
minerales y fábricas de generación de
energía. En los dos lados de la carretera, un
pantano dejaba la muestra un lodo oscuro a
causa de la marea baja y que olía a gasóleo
batido en la licuadora con huevo podrido.
Finalmente cogemos la carretera que conecta
con el Bruce Highway, sólo que la alegría
duró poco. A pesar del carretera haber
iniciado buena con límite de velocidad de 100
km/h, ella tiene un movimiento muy pesado de
carretas, incluyendo carretas con remolques. Y
encima tiene varios puntos donde la vía
férrea cruza la carretera. En una cola hindú
atrás de las carretas, nuestra velocidad no
pasaba de 65 km/h, y no había un punto
siquiera para sobrepasar. Aunque ultrapasara
esa carreta, aún tendríamos unas otras 10
por el frente. Acabé teniendo que conformarme
en seguir despacio que ni tortuga. De
pronto para el mío espanto, todas las carretas
entraron en una carretera lateral y nos
quedamos felices como se tuviéramos ganado en
la lotería. Gastamos todo el dinero en 10
minutos, pues inmediatamente en el frente
tenía una pareja remolcando una Campervan
enorme, y nuevamente haciendo 65 km/h. El sujeto era
tan viejo que balanceaba para frente y para
tras. La velocidad ía de los 45 a los 80 km/h
pareciendo un ioio. Entramos en la Bruce
Highway de nuevo atrás del viejo, pero
inmediatamente conseguí sobrepasarlo. De ahí
en delante todo se quedó bien y a pesar de
no que haya nada de interesante para ser ver
en la carretera, por lo menos sentíamos un
gran alivio de haber salido de Gladstone.
Llegamos
en Rockhampton
a las 11 de la mañana y paramos para comer
alguna cosa. Rockhampton es famosa por ser la
capital Australiana de la Carne, o sea, allá
se produce muy ganado de corte. Rockhampton
también es muy bonita, mayor, y más
interesante que Gladstone. Un río corta la
ciudad, y muchos parques con muchos árboles
balancean muy bien el visual con
construcciones y centros comerciales de dibujo
moderno y arrojado. El antiguo también tiene
vez, como la Iglesia, una de las más bonitas
que vi en Australia (foto en el tope de la
pagina). Sin embargo, la ciudad tiene una leve
olor de caca de vaca, pues es un tal de
camión pasar lleno de filet mignon yendo pro
abatedouro, que deja un olor peculiar en el
aire. Si usted quisiera volcar vegetariano
basta seguir un camión de cerca. El
peor es que el olor parece que gruda en el
estofamento y en las ropas, y por muchos
kilómetros adelante, institivamente yo aún
miraba la parte de bajo de mis legítimas
sandalias havaianas, para ver se había pisado
en una mierda de vaca.
Cruzamos
el puente
para la parte Norte y nos quedamos por un
tiempo discutiendo se íbamos a parar en las
famosas caviernas (The Caves) que se quedan 28
Km de Rockhampton. Como ya visitamos muchas
grutas y caviernas antes, resolvemos no pagar
los A$ 50 del ingreso, y seguir adelante.
Rockhampton tiene una especie de balneario
playero llamado Yeppon que se queda más o
menos a 40 km para el litoral, pero
resolvemos dejar para visitar en la vuelta. La
carretera se quedó lenta y estrecha, mismo
sin muchos autos, pero parece que
aquel sería un día para probar mi paciencia,
pues nuevamente me quedé preso atrás de
camiones, caravans, y incluso de un tractor
que alegremente hacia increíbles 30 km/h en una
carretera llena de curvas. Pasé a tener odio
de tractores. A título de
curiosidad, mi Van tiene un motor de solamente
2000 cc, y eso quiere decir que no tengo
aceleración y torque, principalmente en
subidass. Nuestra Van llega a 130 km/h o
más, pero yo tengo que estar en el plan o en
una descendida para efectuar sobrepasagens
seguras. Si usted me preguntara en cuántos
segundos mi Van va de 0 hasta100 km por hora, mi
respuesta sería: tres días, 8 horas, 59
segundos. Eso dicho, no es difícil imaginar
el "pie en el saco" que esa parte de la
carretera fue.
Paramos
en una Gasolinera
en medio de lo nada para aprovisionar. Tenía
unos 3 coches parados. Tanto yo cuanto Celia
fuimos al baño, y después cogemos la
carretera nuevamente. Quince minutos después,
Celia se vuelca para mí y dice:- Vuelta! No
consigo hallar mis gafas, creo que se cayó en
el suelo del baño. Volví hasta el puesto y
ella buscó todo y no encontró. Fue en la
gerencia preguntar si alguien tenía hallazgo
y nada. Trastornamos la Van más una vez,
bolsas, porta-guantes, y nada. Comencé
a recordar de los eventos antes de
salir, y me acordé que
inmediatamente que Celia salió del baño,
entró una rubia con cara de quien esta
viviendo del seguro social. No tuve dudas que
ella vendo aquellas gafas oscuras "de la
moda", de óptima calidad, y que costaron
caro, embolsó el dicho. Lo que la rubia no
sabía y que las gafas eran de grado, de forma
que Celia pudiera revesar conmigo en el
volante. En otras palabras, las gafas íam ser
inútiles para la rubia. Acordé también que
sólo un único coche aún estaba en el puesto
en la hora que salimos, lo de la rubia. Sin más
lo que hacer, volvemos hacia la carretera con
Celia muy triste totalmente incorformada con la
pérdida.
De
saco lleno de Manejar
y putos de la vida con el episodio de las
gafas, resolvemos parar en un lugar a la riba
mar llamado Clairview. Tiene unas 50 casas, un
Caravan Park, y es todo. La playa en frente
es muy bonita y el ambiente en el Caravan
Park muy interesante. Parecía un club de los
de 60 años. En el bar del Caravan Park, todos
estaban divirtiéndose, tanto hombres cuanto
mujeres, muy bien humorados y de posesión de
un vaso de cerveza en la mano. Resolvemos
participar y decidimos pernoctar en el
Caravan Park. Aún faltaban 120 Km para Sarina,
y yo ya no tendría paciencia de dirigir de
nuevo aquel día. Colocamos la mesa y sillas
para fuera, abrí una cerveza, insultamos
hasta la última generación de la rubia y
pasamos el resto de la tarde disfrutando el
sol que estaba delicioso. Como siempre
acontece en Caravan Parks, uno de los vecinos comienzó
una conversación. Ellos estaban viajando Australia
hacia 1 año. La
Caravan de ellos fue construida los años 80
y ellos nos invitaron para entrar. Descubrimos
que la Caravan tenía muy más espacio y era
bien mejor distribuida internamente que muchas
de las modernas. Nos quedamos charlando con
ellos que nos dieron muchas pistas de
lugares para visitar y para dormir. Todas las
pistas se probaron valiosas más adelante.
La
noche se cayó
después de uno por del sol muy bonito y el
cielo se quedó totalmente estrellado.
Además de la temperatura estar una delicia en
los 24 grados, no tenía viento. Para la cena,
cocinamos arroz con tomate, cebolla y
pimentón para acompañar con un pez ahumado
que habíamos traído de casa. El resultado
fue un plato de restaurante, tan bueno que
no sobró ni un grano para contar la historia.
Reposamos en
la cama a las 8:30 de la noche. Yo fui dormir,
mientras Celia resolvió ver un DVD en
nuestro laptop,
cuyo título tal vez haya sido "La Rubia
de Gafas" .
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