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Viaje
al Norte de Australia |
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Día 06
Townsville
hasta Magnetic Island – 10 milhas
Soñé
que estaba en la carretera
y en mi frente tenía un tanque de guerra
andando a 30 km/h. Toda vez que yo intentaba
sobrepasar él volcaba el cañón y tiraba coco
en mí. Con certeza las caravans lentas, el
coquero encima de nosotros, y las carretas del
ejército cargando tanques que venimos en la
carretera, embolaran mi cabeza. De cualquier
forma dormimos bien y nos despertamos bien
dispuestos. Comemos un sanduwch de queso con
banana con el resto del jugo de manga y
preparamos para partir. Teníamos que estar a
las 9:00 en el local de donde el ferry sale para
la Magnetic Island. Ya sabíamos que el ferry de
vehículos sale del otro lado del río, pero aún
con un mapa nos perdemos algunas veces por falta
de señalización en el área portuaria de
Townsville. De cualquier forma, no tardamos para
encontrar el local, y llegamos en tiempo de
embarcar. El día estaba nublado más parecía
que iría mejorar.
Habían
solo 4 autos
para hacer la travesía con nosotros y la balsa
lleva cerca de 45 minutos para completar las 10
millas náuticas que separan la Magnetic Island
del continente. El nombre Magnetic, viene de la
época que el intrépido Capitán Cook (aquel
que habló la célebre frase..." Popo de
borracho no tiene dueño") al pasar al
ancho de la isla, vio que la brújula de bordo
se quedó completamente loca, y creyó que la
isla tenía que puedas magnéticos. Hoy se quedó
probado que era verdad, no en el sentido de
campos magnéticos, pero a causa de las bellezas
naturales y de las playas.
Después
que la balsa salió
el cielo abrió un poco e iluminó la Castle Hill,
montaña símbolo de Townsville. En la balsa,
mientras todos tomaban café y leían periódicos
en la pequeño comedor, nosotros fuimos para a
azotea panorámica. No tenía nadie allá, tal vez
por el viento aún un poco frío. De lejos, la
Magnetic Island se mostraba con una nube negra
posada encima y todo que queríamos era que
alguien soplara aquellas nubes para lejos. A lo
que nos aproximemos de la isla, venimos que la
dicha continúa la misma, excepto que cambiaron el
lugar que la balsa arribaba para una nueva
terminal, y ahora tiene un complejo de edificios
bajos simplemente horribles. Me quedé pensando
como permitieron aquello, pero mis pensamientos
fueron interrumpidos por los auto-hablantes
solicitando a la todos los conductores que
regresaran a sus vehículos.
Llegamos
y cogemos la única carretera que existe en la
isla. La dicha tiene 19 km de extensión y es una
carretera angosta que va exprimiéndose en curvas
monte arriba y monte abajo. Cada curva surge una
nueva ensenada, cada cual con una playa de quitar
el aliento. Un tercio del área de la Magnetic
island es clasificada como área urbana y el
restante Parque Nacional. Fuimos directo para el
lugar que reservamos y supimos que el mismo había
cambiado de dueño. De Geoff's Place cambió para
Koala Sanctuary. No reconocí la entrada, pues
hubieron construido una marquesina alta con velas
de barco decorando y haciendo sombra en el frente
del restaurante y bar. Antiguamente ese lugar era
siempre plagado de galera del mundo todo, y todos
los días tenía un tema-noche, por ejemplo, noche
havaiana, donde platos y drinks eran típicos del
lugar y las personas se vestían de acuerdo. Pero
de esa vez no tenía mucha gente allá y acabaron
con las noches tematicas.
Contamos
unas 30 personas y
era sólo. Llevando en cuenta que el lugar tiene
unas veinte cabinas para hasta cuatro personas
cada, cuartos para mochileros, sites para Caravans
y Canpervans y una vasta área para acampar, el lugar estaba prácticamente desierto. Escogemos
un site bien espacioso, cimentado, y bien
nivelado, finalmente iríamos pasar unos 4 días
en la isla. Por la primera vez en ese viaje no iríamos
a coger carretera el día siguiente. Resolvemos
probar el toldo y el montaje fue muy más fácil
que pensamos. Inmediatamente que acabamos, cayó
un diluvio. Llovió muy fuerte mismo y yo comencé
a reír. Ríe de la suerte en haber acabado el
toldo dos minutos antes de la lluvia y también
por la alegría de ver mi teoría funcionando. El
toldo en forma de tejado con el auto debajo,
prohibiría el viento y la lluvia que vinieran por
los lados. Dio correcto y nos quedamos nosotros y
el interior del coche, completamente secos. Aún
con el diluvio a solamiente uno metro de nosotros, el agua
no salpicaba para dentro.
Pasamos
el resto del día
relajando y vendo la lluvia caerse . El olor de
tierra mojada impregnaba el ambiente. El barullo
de la lluvia cayendo en la mata era hubiste debido
calmante, y por increíble que parezca estabámos
disfrutamos mucho esa lluvia, principalmente en un
lugar como ese. De pronto escucho un trueno
distante, cuyo barullo fue aumentando de
intensidad hasta hacerse insoportable. Parecía un
avión, pero nunca en mi vida escuché algo tan
alto. El suelo literalmente temblaba. Miré hacia
el cielo y no vi nada. Hasta que de pronto salen
de las nubes cuatro Cazas F-16 de la fuerza aérea
australiana, volando en formación. Ellos volavan
a cerca de 100 metros de altura, con los trenes de
aterrizaje rebajados listos para posar en la base
de Townsville. Esos cazas ni necesitan de misiles,
pues matan cualquier uno de 'tímpanite
aguda" sólo con el ruído que hacen. Y no fue sólo
la gente que se asustó. Unos cinco periquitos
vinieron para bajo del toldo y resolvieron quedarse
por allá. Hay un posado encima de la tela de mi
Laptop, conforme la foto arriba.
Cuando
dio 6 de la tarde y
ya oscurecía, resolvemos ir a hacer una social en
el bar y restaurante del lugar. Yo pedí una cerveza
helada y Celia un refrigerante de limón. Pedimos
también papas fritas para beliscar y nos
quedamos de charla con personas que estaban allá.
Yo iba a pedir el segunda cerveza cuando Celia
habló: "- Roger, tiene cerveza en el auto,
deja prá tomar allá. Aquí ellos están cobrando
$ 4 cada una". Inmediatamente entendí porque
ya no tenía mas personas jovenes en el lugar,
pues el precio normal de una verveza en Australia es
$ 2,50, o sea, ellos estaban cobrando casi el
doble. Resolvemos volver para la Van y comer y
beber por allá. Un Possum, marzupial nocturno, que
tiene en abundancia en Australia, veo para coger
las cáscaras de nuestra mandarina de postre. Los
Possums poseen un olfato extraordinario y son
capaces de sentir olor de comida dentro de botes
de vidrio tapados. Ellos se aproximan de los
humanos sin miedo principalmente en el Caravan
Park, donde ya están acostumbrados con las
personas.
La
lluvia aún caía
cuando nos acostamos y fuimos asistir al
informativo y al reporter del tiempo. Para mañana,
la previsión era de tiempo bueno con mucho
Sol, pero nublando al final de la tarde.
Satisfechos con la buena noticia, aún asistimos
un DVD antes de dormir.
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Ese
Possum debe haber quedado sin entrever
nada por ser curioso. Yo andaba con la
camera ya con el flash activado y él vino
a oler pensando que yo andaba con comida
en la mano. Click!
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