 |
| Viaje
al Norte de Australia |
|
 |
Día
07
Magnetic
Island, primero día
La
lluvia paró completamente,
pero se quedó un viento fuerte de ráfagas
que me hizo despertarse de madrugada para
socorrer el toldo, que quería retornar a la
tierra firme por cuenta propia. Dos
prendadores con respectivas cuerdas se
soltaron y el toldo balanceaba
frenéticamente haciendo un ruído infernal.
Con un martillo y prendadores más largos,
fijé el dicho de forma que se volara iría
que haya que llevar la isla junto. Enseguida
volví hacia cama y dormí.
Nos
despertamos
con el día radiando y aún ventaba fuerte,
pero casi no había más nubes en el cielo.
Cuando miré hacia la mesa, tomé un susto.
Possums cagaron encima del sagrado lugar en
que comemos, además del suelo alrededor. No
entendí esa venganza, pues habíamos lavado
la mesa con detergente y no dejamos ninguna
comida fuera, ni un salero siquiera. Lavamos
la cagada y ya íbamos a cocinar unos huevos
cuando descubrimos que el gas había acabado.
Era imposible, pues me acuerdo que en
Townsville lo tubo aún estaba por la mitad y
debería durar más unos 7 días cocinando 2
veces por día. Fui examinar el fogón de
cerca y vi que la capa de plástico estaba
toda arañada, y el pino de seguridad armado
para bajo. Realmente era difícil creer que un
mazurpial haya intentado calentar la comida de
él en mi fogón, pues se tienen que empujar
el pino para la izquierda y después para
bajo, en "L". En otras palabras, el
Possum intentó de todo para abrir el fogón
y en la tentativa abrió el gas. Todo eso a
causa del olor de pecho de pollo que Celia
hizo en la noche pasada. Bien, resolvemos no
dejar de ahora en adelante más nada de fuera
y durante a la noche la mesa se quedaría
tumbada de lado. Vaya cagar en el mato su
Possum, en mi mesa no!
Paseamos
en
Horseshoe Bay
(o Bahía de la Herradura para los íntimos),
la playa que se queda a menos de 100 metros
del local en que estábamos. Esa playa es una de
las más populares de la "Maggie", como los locales
llaman la isla, pues es muy abrigada de los
vientos y completamente sin ondas. Por eso,
devotos de deportes acuáticos como jet ski,
ski acuático, vela, kayaks, y muchos otros
adoran mostrarse en esa playa. Aproveché para examinar la
rampa de lanzamiento de barcos para el
estreno de nuestro inflable, que se daría tan
inmediatamente el viento calmara. No
tendríamos problemas en obstruir la rampa
enquanto infláramos el barco, pues en ambas
laterales había buena cantidad de arena sin
piedras que pudieran taladrar nuestra
intrépida embarcación.
Andamos
por la calle
riba
mar que
fue enteramente renovada y se quedó tan
bonita que no da gana de salir de allá.
Baños, bancos, mesas, y locales para hacerse
un assado en la chapa, todos públicos,
fueron pintados por estudiantes de artes con
colores vivos y temas marinos como peces y
corales. Entramos en el pequeño mercado en la
esquina, y el dicho tenía absolutamente todo
que se encuentra en un supermercado de porte,
claro que sólo algo de cada ítem, sin
variedad de marcas, más tenía hasta pan
francés caliente, cosa rara de encontrarse en
muchas ciudades de Australia. Compramos pan
queso y leche sabor fresa y fuimos para una
de las mesas en la playa para tomar nuestro
desayuno. El paisaje era bucólico y el sol
saliendo de tras de las montañas daba un
colorido rojizo todo especial al lugar. La
tranquilidad era total y la gente comía sin
dar una palabra, sólo observando aquel
extraordinario paisaje. Ponderamos en montar
el barco más tarde, pero ambos concordamos
que estábamos más para caminar que ir hacia
el mar, pues aún estaba un poco frío y
ventando, y por las horas que pasamos sentados
en el auto en las carreteras, precisávamos
de una atividad física para mantener la
forma. Decidimos hacer lo camino del Forte.
Volvemos
al Camping
y a las 10 horas salimos a pie en una jornada
de 12 kilómetros ida y vuelta hasta las
ruinas de una fortificación de la Segunda
Guerra Mundial. Primero andamos en el plan,
por la única carretera de la isla hasta
llegar en el acceso, y después entramos en la
trilla que tiene cerca de 2 metros de anchura
con eucaliptos y otros árboles en los dos
lados. A causa de los Eucaliptos, cerca de 200
Koalas viven sueltas por allá y es posible
verlas de cerca desde que se vaya en la hora
correcta, o sea, después de las 3 de la tarde cuando se despiertan, pues pasan cerca
de 20 horas por día durmiendo. Cuando se
despiertan todo lo que hacen es comer, tener
relaciones sexuales, y volver a dormir (no
necesariamente en esa orden).
La
hoja de Eucalipto es tóxica
y hace con que las Koalas quedan adormiladas.
Incluso periquitos en época de sequía comen
la planta a causa de la humedad. Ellos se
quedan intoxicados y acaban durmiendo en la
rama cayendo duros en el suelo. Se quedan
completamente anestesiados. Algunos quiebran
patas y alas, y otros mueren. Es fácil saber
se tiene una Koala por cerca bastando observar
el tronco de los árboles. Si estuviera todo
arañado, es porque ellas están allá encima
en alguna rama. Algunas veces hacen caca en la
trilla, denunciando la presencia en el área.
Pero de esa vez por la hora que fuimos no
venimos ninguna. Sete años atrás
fuimos en la hora correcta y venimos 4 Koalas
en lo parque.
La
trilla del Fuerte es histórica
porque en la Segunda Guerra Japón intentó
invadir Australia y Townsville era
estratégica para tal. Por eso contruíran en
el tope de un monte de la isla una fortaleza,
compuesta de una torre de observación, otra
de comunicaciones, cañones y batirías
antiaéreas. A causa de la geología de
Maggie ser toda pedregosa, contruíran las
cosas camufladas entre piedras gigantescas de
forma que si el ataque fuera por mar, jamás
podrían destruir los cañones debido a
protección natural. La trilla es bastante
ardua, y algunas veces tiene que parar para
retomar el aliento. En esas paradas el
silencio es total y se puede escuchar y ver
varias especies de pájaros por cerca.
Durante
el trayecto,
trillas auxiliares salen de la principal y
van a dar en el paiol de pólvora, en la
enfermería, en la cantina etc, pero de la
mayoría de esas instalaciones sólo sobró
una base y más nada. El puesto
de Observación se queda en el tope de la
colina, encima de piedras enormes y para
llegarse allá se sube en zigzag por dentro de
la mata en una trilla ultra ardua. De tiempo
en tiempo abre una brecha en la mata y es
possible
contemplar el panorama. Es muy importante no
salir de la trilla, pues existen culebras
venenosas principalmente la Dead Addler, una
prima de la cascavél que se esconde bajo
hojas muertas en el suelo. Dentro de la trilla
no tiene problemas. Allá de encima del puesto
de observación se ha visión de casi 360
grados y la casamata construida de hormigón
con paredes bien gruesas es constituida de dos pisos, lo de
encima para vigila, y lo de bajo para cama,
comida y armamento. Todas las construcciones
que allá se encuentran fueron erguidas entre
1942 y 1944.
 |
| Vista
del puesto de observación - Panorama
de 5 fotos enmendadas |
Regresamos
al Caravan Park
alrededor de las 3 de la tarde. Nuestros pies
estaban pidiendo help. El kilómetro final
hicimos casi arrastrándonos y se hubiera
pasado un auto, el dedo había subido, pero el
único que pasó estaba lleno de gente. Celia
se quedó con ampollas en los pies y yo con
los talones que ya no conseguían arrinconar
en el suelo. Realmente es muy importante usar
el calzado adecuado para andar largas
distancias o entonces el resultado es ese.
Abrí uno cerveza estupidamente helada que
descendió que ni aquellas piedras gigantes
rodando colina abajo. Un Suizo naturalizado
Australiano que administra la parte de Camping
y vive en un trailer a nuestro lado, vino a
preguntar como fue nuestro paseo. Una de las
cosas interesantes que él contó (y que no
sabíamos), dice respeto el nombre
"Koala", en Aborigene significa
"sin agua", o sea, el animal se
llama Koala porque jamás bebe agua y retira
lo que necesita de la humedad contenida en las
hojas del Eucalipto.
Cuatro
y media de la tarde
en el Caravan Park es hora de alimentar los
periquitos y eso acontece diariamente. Una
persona viene con una bacía contiendo pan con
harina y agua y pone en el suelo. Los
periquitos vuelan directo encima, haciendo una
verdadera algazara. La cantidad de periquitos
gritando para defender la comida es enorme y
llega a doler los tímpanos por los gritos
agudos que dan. Las personas meten las manos
en la bacia, cogen algo de comida, y
inmediatamente los bichos están
posando en todas las partes de su cuerpo. Las
uñas son afiladas y tuve mi calvo
debidamente cortada al punto de sangrar. Uno
de ellos iba resbalando por mía cabecilla y
trabó las patas en mi ceja, apretando fuerte.
Sangró también y coloqué el sombrero.
Turistas de todas las partes de la isla viene
a ver el espectáculo que realmente es un show
de colores.
La
noche se cayó
y estábamos muriendo de hambre pero cansados
para cocinar, y por eso fuimos a lo
restaurante del Camping. Ellos anunciaban
espcial del día que era una Pizza por A$ 6 y
pedimos dos, de tanto hambre que estábamos.
Aquello era todo menos pizza. A pesar de ser
redonda, no tenía queso encima o se
tenía, dieron pros periquitos antes. Sólo
comemos salsa de tomate y pocos otros
ingredientes.
Volvemos para la Van a las 8:30 de la noche y
fuimos directo dormir. El día había sido de
aquellos que se puede llamar de perfecto si no
fuera la pizza, pero todo bien. Probablemente
mañana iremos a inaugurar el barco. El
cielo está completamente estrellado.
 |
 |
| Piedras
gigantes esconden el local de los
cañones además de que hagan una
barrera natural de protección. |
Los
cañones rodaban en un raíl circular
y eran fijados en una base en el
centro del círculo y fueron removidos
al término de la guerra. |
 |
 |
|
De
dentro del puesto de observación se
avista cualquier cosa que se aproxime de
la bahía. Las paredes tiene 50 cm de
puro hormigón. |
Soldada
Celia prestando continencia al General
Roger en el puesto de observación. |
 |
 |
|
Vista
de la azotea en el puesto de
comunicación. |
El
puesto de observación visto del puesto
de comunicación. |
Continúe
leyendo - Día 08
Volver
al Día 06
Volver
al Índice del diário de viaje
|