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Viaje
al Norte de Australia |
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Día
18
Mission
Beach - Primero día
El día amaneció diferente
y parecía una guerra en el cielo. Tan
inmediatamente abría un agujero de Sol,
venía una nube para tapar. La cosa estaba
más eficiente que el departamento de
carreteras tapando agujeros. Mientras las
intemperies atmosféricas no decidían cual
sería el destino del día y de nosotros
propios, comemos un delicioso desayuno a la
moda Australiana. El dicho es constituido de
huevos, bacon, queso y "hash brown"
una especie de patata paja comprimida como se
fuera una carne de hamburger. Para ayudar
diluir todo ese coctel de grasas y colesterol,
tomamos un jugo de frutas, así por lo menos
la culpa por el abuso no sería tan grande.
Cuando acabamos el café, el sol estaba
venciendo la batalla y el día se quedó
glorioso.
Bob
apareció
para dar buen día y Jim, nuestro vecino
al lado, salió pronto para el trabajo. Muchas
personas en Australia y Nueva Zelanda viven en
Caravans Parks. Además de ser más barato que
un alquiler, muchos Caravans Parks también
ofrecen opción para residentes de "Long
Term" o permanentes. Eso garantiza un
mínimo de ingreso para el Caravan Park,
independiente de ser alta o baja temporada. En
el caso de Jim, él vive allá porque quiere
construir patrimonio. Yo explico mejor: Él
alquila una casa que tiene en otro lugar, y
con el alquiler paga la financiación del
banco. Como el precio de la diaria es bien
menor para quien reside en el Caravan Park,
sumado al dinero del trabajo que sobra, él
investe en otra casa y también alquila. O
sea, las dos casas están pagándose y
saldrán de gracia para él. Año que viene
él va a comprar una tercera casa. (Las casas
anteriores sirven de garantía para obtener
nueva financiación, y todo que se necesita es
juntar un 10% para depósito de la
financiación de la nueva casa). Él tiene 40
años y cuando llegar al 65 tendrá además de
la jubilación, 3 casas finiquitadas que en
conjunto valdrán mucho más de 1 millón y
medio de dólares. Si él quisiera, podrá
jubilarse y vivir en el Caravan Park por el
resto de la vida, o vivir en una de las casas
y alquilar las otras dos. Mucha gente hace eso
en Australia y en Nueva Zelanda también.
Depués
del café
fuimos a caminar en la playa que es muy
bonita. El mar es bastante tranquilo en
Mission Beach, pues la Barrera de Corales coge
las ondas. Justo delante de la playa, unas 6
millas náuticas de distancia está la Dunk
Island, una isla con playas de quitar el
aliento y muchas trillas para caminatas pela
mata. A buen seguro iremos a visitarla. Las
montañas de la Hinchinbrook Island están más
para la derecha y son bien altas y pontiagudas,
acordando el visual como de Tahiti o Hawaii.
Volvemos de la caminata y fuimos en un
Internet Café para mirar los emails y
supermercado para reponer mantimientos. De allá,
volvemos para el Caravan Park.
Ya
eran 2 de la tarde
y el Sol había vencido la guerra. Restaban
pocas nubes en el cielo. Resolvemos montar por
primera vez el barco inflable, y así aprender
el proceso de montaje. Inmediatamente ya en el
inicio tuvimos problemas, pues dos placas de
aluminio del piso no se ensamblaban de ninguna
manera. El manual de instrucciones era
horrible, y no era de esperarse otra cosa de
un barco made in China. El manual no decía
nada sobre la orden de encaje de los pisos, o
como hacerlo. Ya estaba creyendo que habían
mandado lo piso de un barco mayor, pues
nuestro barco tiene 3 metros, pero la empresa
vende también otro modelo mayor. He ahí que
de pronto, estábamos rodeados por casi todas
las personas que estaban en el Caravan Park.
Ellos querían ayudar. Palpite de aquí,
empuja de allí, estira aquí y nada. Ocho
personas participaban de ese increíble
rompecabezas y no conseguimos nada. Todo el
mundo ya sudaba mucho cuando la esposa de Bob
habló -" Esos pisos deben ensamblarse
como aquellos puentes que abren y
cierran". En menos de 10 minutos lo piso
estaba perfectamente ensamblado y el bote
inflado. Descubrimos también que los pinos de
las válvulas tienen que ser girados y
trabados en la derecha, sino no llena ni
vacía. A pesar de términos quedados cansados
y sudados con esa gimnasia toda, la prueba
valió. Si hubiéramos dejado para hacer eso
en la playa iríamos a quedarse a la ver
navíos.
Lavamos
y limpiamos
la Van que estaba coloreada de polvo y barro
de Undara, y fuimos pro baño. Cuando
volvemos, pasé algunas fotos para la
computadora mientra Celia botó en día la
contabilidad del viaje. Uno de los vecinos nos
invitó para drinks y charlar alrededor de la
hoguera. Cada cual tenía que llevar su
bebida, comida y sillas. Fueron unas 10
personas entre habitantes permanentes del
Caravan Park y viajantes. Bob y esposa estaban
presentes y Jim también. Descubrimos
que ellos hacen eso todos los fin-de-tarde, y
que ya no necesitaríamos ser invitados para
participar. Éramos considerados de casa.
Todos que estaba allá eran personas de la
mejor calidad, mucho gentís, amigables y
prestativos.
Algunas
nubes aparecieran
en el cielo y proporcionaron uno por del Sol
espectacular (foto en el tope de la página).
Para la cena, hicimos otro plato cuyo sabor
salió con calidad de restaurante. Gallina a
la Supreme con maíz fresco cocido. El postre
fue bananas asadas y caramelizadas. La noche
estaba linda, llena de estrellas a pesar de la
temperatura haber caído para 14 grados.
Nosotros trajimos solamente abrigos leves, y
tanto de mañana cuanto de noche estaba
haciendo muy frío. Por eso nos metemos bajo
la cubierta y fuimos dormir. Mañana vamos a
salir de barco.
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Dunk
Island - un paraíso cerca de Mission
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