 |
|
Viaje
al Norte de Australia |
|
 |
Día
20
Mission
Beach - Tercero día
El
nascer del Sol
a las 6:30 de la mañana fue el más bonito
hasta entonces, y el día estaba de primera
sin nube ninguna en el cielo. Hoy pasaríamos
todo el día en la Dunk Island, que está para
Mission Beach de la misma forma que la Isla
Grande está para Angra dos Reis. Son incluso
muy parecidas, siendo la única diferencia el
hecho de la Dunk Island ser protegida en todos
los lados, sin una unica ola.
De
Mission Beach salem
lanchas grandes de pasajeros en intervalos
regulares para Dunk Island, y cuesta La$ 75
ida y vuelta. La otra opción son los Water
Taxi, que salen bien en frente al
Caravan Park que estábamos, y parte a la
cualquier momento, desde que haya más de dos
pasajeros. El coste es $ 90 ida y vuelta. En
Dunk Island tiene un pier de desembarque y
justo delante un restaurante con sillas en
frente. Ese local es muy popular para paseos
de 1 día, pero también recibe campistas,
mochileros, e incluso gente de avión, pues la
isla posee un pequeño aeropuerto. Un resort
fue construido especialmente para ese público.
La isla tiene diversas trillas para caminatas,
todas bien demarcadas, y que van a dar en
ensenadas de sueños. Nosotros anotamos el teléfono
del Water Taxi y llevamos nuestro móvil, pues
si el motor parar, podríamos llamarlos para
en los remolcar de vuelta.
Los
preparativos tardaron un
poco, y resolví comprar un otro tanque
plástico de gasolina. Ahora teníamos 15
litros, y así podríamos explorar las islas
sin preocupaciones. Salimos a las 9:30 de la
mañana, y la temperatura estaba como los 26
grados. La agua del mar estaba en los 22, y el
viento era de Sur con 12 nos de velocidad. El
motor cogió en la primera estirada, y el
barquito navegaba bien y sin problemas. En
medio del canal cogemos una corrente bastante
fuerte, y el viento hacía salpicar mucha agua
para dentro. Pedí a Celia que para cambiar de
posición y sentar en el mismo flotador que
yo, así el barco levantaría un poco el
bordillo y ya no entraría agua. En la medida
que nos aproximamos de la isla, el mar fue
quedándose más tranquilo, hasta volcar una
laguna.
Paramos
en una pequeña isla
que queda bien enfrente de Dunk Island.
Tenían algunos barcos y personas allá, y la
isla parecía bien interesante. La isla tiene
una punta de arena blanca, y cuando pasamos de
ella había un ensenada bien abrigada y con
corales en el fondo. Atracamos en la playa y
tuvimos una sorpresa al descubrir que aquello
no era arena, pero sí una montaña de corales
muertas que de alguna forma se apilaron en la
isla. Con cuidado para no taladrar o rasgar el
barco, colocamos el dicho en el seco y fuimos
explorar las inmediaciones. Tuvimos que calzar
nuestros "reef shoes" que son
zapatos de neoprene con suela de goma gruesa
especialmente hechos para andar en corales.
Las corales muertas ya están alvos por el
sol, y venimos muchos que harían una bella
composición dentro de un acuario marino.
Habían también muchas conchas interesantes,
y los chicos que estaba allá se divertía a
la valer recogendo.
Andamos
por la isla
hasta el canal que separa ella de la Dunk
Island, y en la vuelta conocemos una pareja de
Brisbane y nos quedamos charlando. Ellos
alquilaron un barco de aluminio con motor por
La$ 45 la hora en la Mission South, y estaban
de vacaciones con los hijos. Volvemos hacia el
barco, y yo con bastante sede, fui coger el
agua para beber y descubrí que la dicha
había entornado toda, y peor, dentro de la
bolsa, mojando ropas, toallas, cartera, y por
poco las cameras. Después de examinar la
tapa, descubrimos que la dicha estaba roscada
tarta, y por eso el agua vació. La suerte es
que estábamos prácticamente en la Dunk
Island y allá tiene el bar restaurante del
Resort.
Nota:
Mission Beach tiene 3 playas: North donde
queda la ciudad, Central que es la que
quedamos y tiene algunas casas, y South que es
muy pequeña e más para residentes.
Llegamos
en el pier
del Resort y fuimos directo al bar. Cobraban
una nota por una botella pequeña de agua
mineral, y gracias que teníamos nuestra
botella de 4 litros o iríamos a gastar más
de $ 30. Celia tuvo la gran idea de ir en el
baño y llenar en el lavabo, pues el agua
llega encanada del continente, y es esa agua
que todo el mundo bebe. Con el dinero
economizado resolví tomar una cerveza, que
por increíble que parezca era más barato que
la agua mineral. Del bar, fuimos pasear a pie
por la isla yendo hasta el otro lado, donde
tiene una ensenada. La ensenada era muy
bonita, más el viento batía más de ese
lado, y no estaba confortable. Entramos en una
trilla ancha en la mata cuya copa de los
árboles formaba una especie de túnel, y era
muy hermosa, además de la sombra refrescante.
Esa trilla volvía para el Resort, y de ella
salía otra trilla para lo pico más alto de
la isla. Fuimos hasta el Resort, pero una
placa decía que sólo huéspedas podían
pasar. Para conocer el Resort tendríamos que
ir en la recepción para que un operario nos
acompañar.
Ena
la playa,
escogemos una buena sobra bajo de una palmera,
y comemos los sanduiches de atún que
trajimos. Nos quedamos un buen tiempo haciendo
la digestión mirando el mar, las personas, y
los barcos que pasaban. Justo delante, a la
unos 200 metros de la playa, había unas
piedras que afloraban del agua. Embarcamos en
el bote, y remando fuimos hasta ellas para
intentar la suerte con los peces. Nada la no
ser peces que se quedarían mejor en un
acuario. Conectamos el motor y fuimos para el
otro lado de la isla, en un lugar también con
piedras, sólo que mucho más fondo y en mar
más abierto. De nuevo cogemos un monte de
peces pequeños y devolvemos todos al mar.
Intentamos con cebos diferentes, anzuelos
diferentes, pero no cogemos nada que pudiera
servir de cenar. Esa fue la segunda tentativa
de pescar alguna cosa en Dunk Island, pero
parece que los peces de buen tamaño ya están
en la barriga de alguien, o se cambiaron de
lugar. Pasamos cerca de una lancha con
pescadores, y preguntamos se habían cojo
algo. Ellos cogieron una especie de pez con
una lista amarilla común en la región pero
que ya no tenía de un palmo de largura.
En
la otra ensenada
cerca de la cabecera de la pista del
aeropuerto, cuando estábamos llegando, un
pequeño bimotor se aproximaba, y me coloqué
cerca de la pista para verlo bien. El dicho
pasó tan bajo que daba para mirar el rostro
de los pasajeros en la ventana. Salimos hasta
una península de arena, donde habían otros
barcos y personas en la playa. Encallamos el
barco en la arena y fuimos dar otra vuelta a
pie. El paseo duró poco, pues olvidamos las
gorras y protector solar en el barco. El Sol
estaba muy fuerte y yo sin camisa, sin
protector solar, y sin gorra, ya sentía que
mis hombros ardan del Sol. Nos quedamos en la
playa, y nadamos un poco, pero acabamos fue
quedarse muy tiempo flotando que ni dos
ballenas muertas. La temperatura del agua
estaba espectacular.
Buscando
sombra,
volvemos al local donde estábamos antes,
cerca del Resort, y nos quedamos un buen
tiempo en la sombra de un árbol. Decidimos ir
a bucear, y de la playa aún, colocamos la
máscara y fuimos nadando ver las corales
cerca de la playa. El agua no estaba muy
clara, un poco turbia, pues cada hora pasaban
barcos que hacían olas meneando con el fondo.
Venimos muchos peces tropicales coloridos, y
entendemos por que sólo pescábamos los peces
pequeños. Las corales también estaban muy
quebradas, con certeza por buceadores que no
toman cuidado donde pisan.
Como
ya eran 4 de la tarde,
resolvemos iniciar la vuelta para el
continente. Habíamos llevado 50 minutos para
hacer la travesía de ida, y para dar tiempo
de volver, y aún lavar el barco antes de
oscurecer, esa era una buena hora. Completé
la gasolina del tanque, y arreglamos todo el
interior del barco para la travesía.
Colocamos un cebo artificial en la línea para
remolcarla atrás del barco en la vuelta con
la esperanza de cuando pasáramos por el
canal, un pez más grande iría a morderla.
Más una vez el resultado fue nulo. Hicimos la
vuelta en solamente 35 minutos ayudados de esa
vez por la corriente y el viento a la favor, y
el motor no paró ni una única vez durante el
día entero. Ahora yo andaba con llena
confianza en él, y para mi sorpresa, sobró
mucha gasolina. Llegamos un poco antes del sol
ponerse.
Lavamos
y desmontamos
el barco, y después de seco guardamos en la
Van. Ya no iríamos usarlo aquí, pues además
de rojos como camarón, ya no habían lugares
para explorar más con barco pequeño. La
bahía tiene muchas islas, pero para tal, se
necesita de una lancha bien veloz. Pescar ni
pensar, pues el mar aquí no está para pez,
la no ser que se vaya muy lejos allá en la
Barrera de Corales. Fuimos hacer la ya
tradicional "social" en vuelta de la
hoguera con el personal del Caravan Park, y
contamos lo que hicimos en la isla. Para
nuestro consuelo, uno de ellos fue pescar bien
además de la Dunk Island, y también volvió
sin nada. Cenamos unas salchichas, hecha en la
chapa caliente, y colocados en una única
banda de pan de forma. Ese es el típico modo
de hacer el asado Australiano. Venimos unas
personas encendiendo hogueras en la playa, y
fuimos allá conferir.He ahí que de pronto
surge de dentro d'agua una linda Luna llena,
de aquellas de causar pasión en hasta
viejecitas de 90 años. Volví para recoger la
camera, pero perdí la Luna saliendo del mar.
Casi todas las fotos salieron fuera de foco,
pues yo que soy una bestia, a pesar de saber,
me olvidé de apoyarla en algún lugar. Desde
el nacer del Sol hasta la Luna llena, ese día
fue espectacular. Ahí que de pronto surge de
dentro d'agua una linda Luna llena, de
aquellas de causar pasión en hasta viejas de
90 años. Volví para recoger la camera, pero
perdí la Luna saliendo del mar. Casi todas
las fotos salieron fuera de foco, pues yo que
soy una bestia, a pesar de saber, me olvidé
de apoyarla en algún lugar. Desde el nacer
del Sol hasta la Luna llena, ese fue un día
espectacular.
 |
|
Isla
(pero no sé el nobre) cerca de Dunk
Island |
 |
|
Ensenada
principal da Dunk Island |
Continúe
leyndo - Día 21
Volver
al Día 19
Volver
al Índice del diário de viaje
|