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Viaje
al Norte de Australia |
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Día
24 en Bowen
Hicimos
crepes
para el desayuno y sanduiches de ensalada de
huevo para llevar en el barco, además de unas
mandarinas y dos bananas que sobraron.
Verificamos si el agua para beber estaba bien
tapada, así como gasolina y demasiado cosas
del barco. Fuimos para la Horseshoe Bay, un
lugar que en mi opinión tenía una de las
playas más bonitas de Australia. Tenía, con
el verbo conjugado en el pasado, porque no creí
lo que hicieron con el lugar. Ella era una
playa pequeña, en forma de herradura, con piedras
dentro del agua y con una agua tan clara que
hasta pulpo usaba gafas oscuras. La carretera
llega muy cerca del mar, con una pequeña
franja de arena separando la calle y el mar.
Había solo un caravan Park y un hotel pequeño
de dos pisos escondido dentro de los cocotal y
nada más.
El
susto
fue encontrar un edificio de cuatro pisos en
construcción bien en la punta principal,
donde me quedaba el antiguo pequeño hotel. El
cocotal ya era, pues ahora sólo tiene
andamios y guindastes. Esa construcción
horrible, supo más tarde, va a continuar
siendo un Hotel, sólo que con tiendas en
bajo. Como se puede ver, en Australia también
tiene ayuntamientos burros que destruyen un
lugar paradisiaco en nombre del crecimiento
económico. Dijeron que va a quedarse lindo
después de pronto, y van re-establecer el
cocotal. Sólo el tiempo dirá. La Horseshoe
Bay se queda del otro lado de la punta de esta
foto, y de entrada pensamos en lanzar el barco
en el agua de allá. Cuando llegamos en la
playa, ella continuaba linda como siempre,
pero tenía muy coches en el aparcamiento. y
también mucha gente en la playa. Resolvemos
salir por la carretera hasta la rampa pública
de lanzamiento de barcos.
Cualquier
lugar playero
en Australia tiene por lo menos una rampa pública
para barcos, con toda infra-estructura, agua,
aparcamiento para las carretas, baños, y
locales para picnics. Encontramos una plaza en
la sombra bien en la entrada de la rampa. Y
encima tenía una óptima franja de arena al
lado, para que montáramos nuestro barco sin
bloquear el acceso de otros. Montamos el dicho
rápidamente, y en la primera estirada el
motor cogió. Salimos lentamente, tomando
cuidado con las piedras en el fondo, para que
después navegáramos directo sobre un
arrecife de coral sumergida. Más una vez el día
estaba perfecto, con 26 grados y poco viento.
La idea sería doblar la punta y pasar por una
serie de ensenadas hasta casi llegar en la
playa de la ciudad, donde se queda nuestro
Caravan Park.
llegamos
en la punta y
habían dos islas pequeñas muy cerca una de
la otra, y así resolvemos pasar entre ellas.
Daba para ver todo el fondo, que comenzó a
quedarse más cerca del barco, así reduje la
velocidad. El barco estaba navegando
lentamente en una lámina de agua rasa de
cerca de metro y medio, cuando nos dimos
cuenta que estábamos encima de una floresta
de corales. Desconecté y suspendí el motor
para no damnificar la hélice ni las corales,
y después de haber colocado nuestras máscaras
de buceo, botamos la cara dentro de la agua.
Dejando el barco derivar para donde quisiera,
y parecía que estábamos asistiendo una película,
pues el fondo nunca era el mismo. "Fringe
Reef" es el nombre que se da a las
corales que crecen cerca playeras y de la
costa, y ese fue a buen seguro el más lindo y
colorido que ya venimos en Australia. Las
corales eran tan bonitas cuanto algunos
lugares de la Barrera de Coral que ya
visitamos. Por el hecho del mar estar como una
laguna, coloqué la máscara flotando en el
agua y la lente de la cámara dentro para
quitar esa foto. Sólo después en tierra nos
acordamos que podríamos haber filmado.
Paciencia.
Horseshoe
Bay fue
la primera playa que pasamos y seguimos la
costa que es toda hecha de piedras con mato en
medio. Paramos en una gran piedra que me
quedaba a unos 100 metros de la playa y fuimos
arriesgar una pescaría. No pasó mucho tiempo
y la vara envergó feo, y yo sabía que tenía
cojo un pez de buen tamaño. Peleé con el
bruto hasta que él llegó en la tona, y era
un bueno Badejo de por lo menos tres kilos. El
bicho era lindo, y para no lo pierdes lo
coloqué en el suelo del barco. Badejos en
Australia tienen tamaño mínimo y máximo
para que sean pescados, así como cantidad por
pescador. Pequé el manual del departamento de
medio ambiente que tiene las especificaciones,
y mi pez simplemente está en la lista bajo
protección ambiental. La pena por matar uno
es uno multa de $ 200.000. "Devuélva
inmediatamente al mar antes que muera",
era lo que estaba escrito en el manual. Sin
pestañear, y para que no tuviera que volcar
mendigo después de la multa, hice exactamente
lo que el manual mandaba. Nos quedamos más un
poco en el local sin éxito.
Nos
cambianos para una
costa de piedras e intentamos la suerte en los
peces nuevamente. Había una laje en el fondo
que muchas veces prendió la línea, pero por
lo menos los peces estaban comendo. Cogemos
varios, todos pequeños y de la misma especie
como Cocorocas coloridas de amarillo (foto en
el tope de la página). Una lancha paró cerca
e intentó la suerte también. Los caras eran
muy bien equipados y pescaban con tres
molinetes cada (el máximo de anzuelos dentro
de agua permitido por la ley para una única
persona son 3). Ellos se quedaron unos 20
minutos y también cogieron un monte de esas
cocorocas amarillas y jugaban todo de vuelta
al mar. Él fueron aunque y nos cambiamos más
para cerca de la costa. Cogemos un jabón (o
pez-loro). El bicho era pequeño y me arrepentí
de no haber cortado la línea, en vez de
intentar quitarlo del anzuelo. La baba que él
suelta además que tiene un olor horrible. Y
encima limpié mi mano en mi short, y el pez
se arrinconó en el barco. En el final yo y
todo en el barco hedía a pez. Aún sin saber
se tenía tiburón o no, me jugué dentro del
mar para sacar lo olor de pez.
Resolvemos
ya no pescar y el
resto del tiempo fuimos paseando por ensenada
en ensenada hasta la isla del faro y de allá
volvemos, pues ya eran 3 de la tarde. Doblamos
una punta y tenía una playa bien pequeña y
bonita. Encallamos el barco en la arena y
fuimos dar una vuelta. Inmediatamente al lado,
después de uno piedra, notamos que la playa
estaba llena de hombres desnudos y tenían
algunos con senos, o sea, estábamos en una
playa de nudismo para gays. Los caras nos
miraron y dieron adios y nosotros respondemos,
pero inmediatamente enseguida creemos que
aquella no era nuestra playa. En la salida,
erré la evaluación de la profundidad y batí
con la hélice en una piedra. Quebró un
pedazo de una pala. Volvemos despacio, pues se
acelerara mucho el motor trembava mucho. En la
rampa tenía un grifo, y con la ayuda de un
balde lavamos el barco para quitar lo olor de
pez. Esperamos secar, colocamos en la Van, y
volvemos al Caravan Park. La cena fue un bello
solomillo de cerdo sin grasa ninguna con
pasta, brocoli y col flor. Como siempre cuando
tiene recepción de TV, venimos el informativo
y fuimos dormir.
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La
otrora linda Horseshoe Bay ahora con
un horible hotel |
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