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| Lugares
Increíbles |
| en
Nueva Zelanda |
| White |
| Island |
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En pocos lugares del mundo usted
va a poder visitar un volcán activo como en Nueva Zelanda.
El motivo es simple. Basta mirar en la foto arriba que va a
notar que una parte del bordillo del cráter cedió, y por
lo tanto al desembarcar, literalmente se camina directo para
dentro sin tener que escalar ninguna arrincona. El más difícil
de todo sin embargo, es pasar por escrito lo que se siente
cuando se está en el corazón de un volcán activo. Por ese
motivo, consideramos la White Island el destino turístico número
uno de Nueva Zelanda. No se trata de una aventura, pero de
algo absolutamente extraordinario que puede ser hecho por
personas de cualquier edad, sólo no siendo recomendable
para niños pequeños, o para quienes tiene problemas físicos,
tales como asma, o dificultades de locomoción.
La
White Island se queda
a la 48 Km mar afuera enfrente de la ciudad de Whatatane.
Los bordillos del cráter alcanzan 321 metros de altura,
siendo que más del 70% del volcán está sumergido,
acarreando en la mayor estructura volcánica en toda Nueva
Zelanda. Geofísicos estiman que haya 150 mil años, y a
pesar de haber entrado en erupción varias veces, todas
fueron de pequeño o medio porte, no más que VEI 2 o 3 en
una escala hasta 5. En 1914, había una mina de azufre en la
isla, que era explorada a las duras penas para la fabricación
de fertilizantes. La acidez de los gases corroía todo el
material, además de comprometer la salud de los que allá
trabajaban. Fue entonces que una parte de la pared del cráter
cayó, y mató 12 trabajadores. La mina fue cerrada, pero
reabrió en 1920, para poco después ser desactivada para
siempre. Los escombros de las construcciones y maquinários,
aún pueden ser vistos en el local, y el derrumbamiento
proporcionó fácil acceso para visitantes (foto), algo en
torno a 10 mil por año. Un otro detalle de la White Island,
es que ella es una isla particular, o sea, el dueño es el
feliz propietario de un volcán.
Pocas
cosas que usted hará
en su vida, pueden ser comparadas a quedarse en la riba de
un cráter en llena actividad, y todo va a depender de
cuanto de que actividad esté aconteciendo aquel día. Tiene
días que el cráter está más tinhosa, y en otros más
angelical. El hecho es que la actividad no para, y con ella
usted se siente diminuto ante las fuerzas de la naturaleza.
Allá dentro, estruendos, assovios, chiados, y barullos de
toda la especie, llegan a ser tan fuertes, que se acuerdan
mil ollas de presión hirviendo, sin hablar en otro tanto de
teteras pitando. El olor de azufre es pesado, y la columna
de vapor que emana del cráter principal (son 3 cráteres)
puede llegar a la 10 mil metros de altura. Fumaroles y
Fisuras en las paredes laterales, expelen gases con gran
presión, siendo que en algunos puntos, azufre es expelido
junto. Al cristalizar, el azufre se hace de un tono amarillo
de los más bonitos que se pueda imaginar. El colorido y el
paisaje dentro del cráter, son al mismo tiempo desoladoras
y fascinantes, algo totalmente lunar. A lo mirarse de dentro
para los altos bordillos alrededor, se nota que la actividad
volcánica no se concentra solamente en el fondo, pero
sí al largo de todo el paredón en sí. La isla entera
expele jatos de vapor por todas las partes. Es punzante como
un ser vivo, y la impresión es de que está prestes a
explotar.
Visitar
la White Island tiene
sus riesgos, y por eso es por lo que sólo puédese ir allá
con guías acreditados. El volcán está más activo que
nunca, y todo puede acontecer. Uno de los principales
peligros, no es el dicho entrar en erupción, pues es
constantemente vigilado por sismógrafos además de cámaras.
Cualquier pasaje de VEI 1 para 2, acarrearía inmediata
evacuación de la isla. El problema está en el colapso de
las paredes y del propio piso, que puede acontecer sin aviso
previo. Por eso las firmas que operan visitas a la White
Island, tienen por obligación garantizar que cualquier
visitante siga las instrucciones suministradas, y mantenerse
dentro de las trillas. Dos de las principales
recomendaciones, son a de no aproximarse demasiado del
bordillo del cráter principal, que puede desmoronar, y
sobre los fumaroles, cuya temperatura de los gases expelidos
pasa de los 600 º Celsius. Fumaroles pueden causar
quemaduras muy serias en las manos o en el rostro, y al
salir de la trilla, se corre el riesgo de lo piso hundir
hasta la rodilla, transformando el cocido turista en pernil
ahumado.
Los
48 km que separam la
isla del continente pueden ser hechos por barcos o
helicópteros. Los barcos son lanchas veloces y
confortables, con bar, comida y toilette a bordo. El viaje
en sí es un espectáculo, pues pasa por aguas muy
profundas, y por eso la cantidad de cardumes de peces,
delfines, e incluso ballenas, ocasionalmente pueden ser
vistos. También durante el trayecto, puédese pescar del
barco (usted lleva el material) y las oportunidades de coger
un pez de buen tamaño son bien razonables. El paseo dura
casi el día entero, y el único problema es si el mar
estuviera muy fuerte, y el tour fuere cancelado. Por eso, es
imperativo hacer contacto con la operadora en la víspera, y
confirmar si será realizado. No se olvide de llevar un
abrigo para bordo, pues aún en el verano la brisa del mar
es fría. De helicóptero existe una operadora en Whakatane
y otras 3 saliendo de Rotorua.
| Curiosidad
- Cierta vez fui para la White Island en una lancha
pequeña particular con 2 amigos Neozelandeses
buceadores. Después de que cojamos varias
langostas, resolvemos asarlas aún dentro d'agua en
las hendiduras submarinas que expelen vapor. En la
parte sumergida alrededor de toda la isla,
"fumaroles" expelen vapor y fuego, y crean
una curiosa vegetación alrededor. |
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